Liberar a un detenido con una pena injusta es un acto de dignidad
Ojalá no existan más personas en la situación que se encontraba Fabio Antonio Guzmán. Y si los hay que las autoridades correspondientes hagan el mapeo adecuado para impedir actos de injusticia. El ciudadano carchense salió libre la noche del lunes pasado tras el indulto otorgado por el presidente de la República, Rafael Correa, quien dijo sentir vergüenza por lo ocurrido con Guzmán. Pidió una disculpa pública en nombre del Estado y solicitó que se le ayudara a encontrar trabajo. Y es que liberar a un preso tras una condena injusta, por más justificaciones jurídicas que se exhiban, siempre será un acto de dignidad para el país. Es posible que existan otros casos. Esta vez la hija de Guzmán fue determinante: con la valentía de saber que actuaba con la verdad, consiguió la liberación de su padre. Es cierto, él cometió un delito, pero la aplicación de la justicia no discurre ni razona sobre la gravedad o no de una sentencia cuando se desconocen otros factores. Hay por tanto, con este caso, un precedente vital para mejorar la aplicación de la justicia en el país. (O)
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