El golpe a Dilma va en dirección a la Unasur, y a la Celac también
A las grandes empresas y corporaciones, así como a los suculentos capitales, no les importa para nada una Constitución nacional. Para ellos importa el dinero, los negocios y las ‘libertades’. Para nada les preocupa la integración, mientras no sea para favorecer sus inversiones. Por eso lo ocurrido ayer en Brasil también apunta a algo que se ha trabajado desde hace algún tiempo ya: minar la integración regional, hacer de ella solo una plataforma para los intereses de las grandes corporaciones y dejar de lado la soberanía como un valor supremo de nuestras democracias. Con lo ocurrido en Brasil se frotan las manos quienes ya dijeron que eran sueños y utopías sin sentido la consolidación de instituciones propias de América Latina, como la Unasur y la Celac. Claro, cuando son en Europa o Asia, o el ALCA o la Alianza del Pacífico, cuyo espíritu es de absoluto orden comercial, esa integración es aplaudida. Más allá de la consideración política de que fue un golpe contra la primera presidenta, legítima, con sobrados méritos por su militancia y honestidad, también hay un claro afán de congelar el sueño de Bolívar. (O)
Productores del reality de aventuras ‘Survivor’ visitan locaciones en Ecuador
CAL sanciona a dos asambleístas del correísmo por faltas 'muy graves'
Wilson Merino presenta demanda de inconstitucionalidad contra la tasa de basura en Quito
Encuentro 'therian' termina en disturbios en Barcelona
Hachi, el perro héroe, murió atropellado
Elecciones en la FEF: Esteban Paz, fuera de la carrera presidencial
Buscan a Héctor Enríquez: joven de Otavalo que desapareció en Quito
Buscan a Héctor Enríquez: joven de Otavalo que desapareció en Quito
VIDEO: Así fue la lesión de Kendry Páez en River Plate
