Colombia vive el inicio de la mayor esperanza de paz en su historia
El triunfo de Juan Manuel Santos fue un campanazo para las élites de su país y para las fuerzas sociales: quizá sea la última oportunidad para definir un proceso de paz global. Tras la posesión del mandatario reelecto se inicia el período que debe completar los anhelos de todos los colombianos: una paz duradera, equitativa, a favor del desarrollo y el bienestar colectivos. Si no ocurre, serán todos los actores (incluidos aquellos que aparentan no tener nada con la guerra) los responsables de no darle sentido patriótico a la paz. Claro, hay guerreristas que harán todo lo posible por torpedear este proceso. Incluso, desde ya advierten que en la mira está el presidente Santos. Y no hay que dudar que también atacarán a los países vecinos, querrán involucrarlos en su demencial guerrerismo. Para la región andina, la paz en Colombia tiene un hondo significado y trascendencia. No se trata solo de acabar con los grupos armados sino con todos los factores de la violencia y el guerrerismo de más de 50 años.
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