Un vistazo a la administración municipal de Quito

- 24 de julio de 2018 - 00:00

Es verdad que Quito, la capital de los ecuatorianos, ha mostrado bastantes falencias que se reflejan en la ineficiente recolección de basura, muchas calles destruidas (que ni con parches mejoran), veredas poco aptas para los peatones, un transporte público que en las horas pico se muestra colapsado.

También es cierto que el alcalde Mauricio Rodas apostó todo a la construcción del sistema subterráneo de transporte conocido como Metro, cuyo cronograma parece que finalizará en los plazos establecidos de acuerdo con la planificación. Otros municipios, como el de Cuenca, también trabajan por una buena causa como el Tranvía. Y Guayaquil también tiene su sistema de transporte que tiene bastante demanda para integrar a la ciudad desde todos sus puntos geográficos.

Cuando la administración municipal trabaja en equipo las posibilidades de éxito son mayores y eso se aprecia en Cuenca y en Guayaquil y en otras capitales de provincias; tal vez con la única excepción de Loja que, recientemente, destituyó a su alcalde mediante un plebiscito. Salvo por algunas excepciones, la capital siempre ha trabajado unida en temas municipales bajo la premisa de que Quito es Patrimonio de la Humanidad y siempre es mejor dejar de lado las diferencias políticas para aportar a que ese galardón se mantenga.

La actual administración es muy variada en su conformación ideológica y al alcalde no le ha sido fácil llevar a cabo proyectos que quedaron en el aire como el ‘Quito cables’ y la ‘Solución Guayasamín’. Según una investigación de este Diario, 21 concejales presentaron 56 proyectos en cuatro años, una cifra considerada baja para tantas demandas de una ciudad que se aproxima a los 3 millones de habitantes.

En el mismo reportaje un exalcalde, Rodrigo Paz, expresó una verdad incómoda que sirve para la reflexión: “En mi tiempo los concejales tenían un asesor o secretaria y un mensajero... ganaban por sesión. Hoy tienen sueldos y prebendas, creo que eso es inconveniente. En mi tiempo tenían prohibido el acceso directo a la administración”. (O)