Venezuela en una nueva etapa de su crisis política

- 15 de enero de 2019 - 00:00

Primero fue Henrique Capriles, que se movilizó por todo el país en busca de apoyo para un cambio del modelo; después apareció Leopoldo López, quien lideró multitudinarias manifestaciones en Caracas y en varias capitales de provincia. El primero prácticamente desapareció del escenario político, el segundo fue detenido y torturado -denunció- en la cárcel de Ramo Verde.

Ninguno pudo cumplir con el objetivo y hoy tenemos a un nuevo líder opositor, joven también, que además es presidente de la Asamblea Nacional electa en las urnas y que no es reconocida por el presidente Nicolás Maduro. Parecería que con Juan Guaidó (35 años), que en su calidad de presidente de la Función Legislativa ha desafiado a Maduro a entregar el poder para convocar a nuevas elecciones, todo será diferente. Cuenta con amplio apoyo nacional y, en el plano internacional, su nombre genera expectativas de cambio.

Guaidó fue apresado el domingo por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), en medio de la preocupación mundial. Al contrario de lo que ocurrió con López, Guaidó no pasó mucho tiempo (entre media y una hora en prisión) antes de ser liberado.

Este solo episodio permite suponer que se trata de un líder político que tiene otras dimensiones y que incluso los sectores más radicales del poder lo reconocen así. Algo podría estar sucediendo al interior del gobierno de Nicolás Maduro, porque el mismo Guaidó aseveró que hay divisiones y posiciones divergentes que nunca antes fueron notadas, ni en la oposición, ni en el oficialismo.

Habló de una desesperación en Miraflores (la sede del Gobierno) porque nadie sabe quién o quiénes dan las órdenes o tienen la última palabra en materia política. El rol de las Fuerzas Armadas también fue puesto en dudas por el político opositor. Es importante que cualquier solución a la peor crisis económica y social de ese país sea resuelta por los venezolanos y sin ninguna intervención externa. Alrededor de 3 millones de venezolanos abandonaron su país desde 2014 y 2015 en la peor diáspora en América Latina. (O)