Un Consenso sin Washington, lo mejor de la Cumbre

15 de abril de 2012 - 00:00

El Consenso de Washington fue propuesto por John Williamson en  noviembre de 1989. Fundamentalmente planteaba una liberalización del comercio internacional  (disminución de barreras aduaneras, eliminación de las barreras a las inversiones extranjeras directas), privatización (venta de las empresas públicas y de los monopolios estatales), desregulación de los mercados, protección de la propiedad privada.

Y esa fue la tónica impuesta desde EE.UU. y aplicada por casi todos los gobiernos del continente. Ecuador tuvo “gran acogida” al Consenso de Washington en los sucesivos gobiernos, pero particularmente con fuerza en los de Sixto Durán Ballén, Jamil Mahuad, Gustavo Noboa y Lucio Gutiérrez. En cada uno de sus programas, con más o menos palabras, repetían y aplicaban lo que se pautaba por Williamson, avalado por los regímenes de Bill Clinton y George W. Bush.

Ahora, el canciller venezolano, Nicolás Maduro, en Cartagena ha soltado la frase que resume lo que está ocurriendo en nuestro continente: Hay un Consenso sin Washington. Lo ha dicho a propósito del acuerdo no escrito aún de América Latina con respecto a la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas. Pero el sentido impulsa más allá.

Lo que está pasando en el continente es que ya no estamos de acuerdo con políticas ni con los títeres de esas políticas que nos colocaron en la región más desigual del planeta y a muchos países como los más pobres del universo. Y eso ha sido posible gracias a que algunos gobiernos, como el de Ecuador, han impuesto un principio fundamental: la soberanía. Y han ejercido la autodeterminación no como un eslogan sino como una política clara y concreta en sus acciones y declaraciones.

Bienvenido sea el Consenso sin Washington, porque con él vamos a definir un futuro de acuerdo con nuestras propias necesidades y utopías.