La corresponsabilidad ciudadana es indispensable en la reapertura de las playas

05 de agosto de 2020 - 00:01

Casi cinco meses. Ese es el tiempo que ha esperado el sector turístico para que el Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COE) autorice la apertura de las playas durante la pandemia. Eran 40 balnearios en total, ubicados en 17 cantones, de cinco provincias: Esmeraldas, Manabí, Santa Elena, Guayas y El Oro. Pero esa cifra bajó a 21 porque los COE cantonales tenían la última palabra sobre abrir o no debido al incremento de casos de coronavirus.

Los propietarios de hoteles, restaurantes y bares tienen la esperanza de reactivar la economía del país y la de sus bolsillos para que sus pérdidas no sean tan grandes en este año.

Las autoridades detallaron los protocolos de bioseguridad que deben cumplirse en los balnearios. La ministra de Turismo, Rosi Prado, dijo que es obligatorio usar mascarillas fuera del agua y recomendó que no sean desechables para evitar la contaminación en la costa. También es obligatorio mantener el distanciamiento de dos metros entre cada turista o persona que no pertenezca a un mismo grupo.

Ese regreso al mar contempla el distanciamiento de dos metros en la arena, así como de tres metros entre parasoles. Además, se permiten solo seis personas por carpas y el horario de apertura de las playas está limitado: de 10h00 a 17h00.
Pero hay otras medidas de seguridad que utilizan herramientas tecnológicas. Por ejemplo, la plataforma Distancia2, del ECU911 que usa cámaras para la videovigilancia. ¿Cómo funciona? Detecta las aglomeraciones y emite una alerta con megáfonos y mensajes pregrabados, y si los turistas no hacen caso, la fuerza pública podrá intervenir y evacuar la playa.
Esa herramienta fue desarrollada con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para alertar aglomeraciones, explicó el director de ese organismo, Juan Zapata.

Además, existe otra herramienta tecnológica que fue creada por la ESPE y se utilizará en las playas: un software que permite la transmisión multidestino de video, a través de drones para el monitoreo, control y vigilancia. Sin embargo, todas estas medidas serán inútiles si los turistas no cooperan e incumplen con los protocolos de bioseguridad. Hace falta la corresponsabilidad ciudadana para derrotar a ese enemigo minúsculo e invisible que es mortal.

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