Trujillo recibe respaldo oficial y también de la ciudadanía

- 09 de mayo de 2018 - 00:00

Para refrescar la memoria se cita la pregunta 3 de la consulta popular y referéndum que se llevó a cabo el 4 de febrero pasado: ¿Está de acuerdo con enmendar la Constitución para reestructurar el Consejo de Participación, así como dar por terminado el período de sus actuales miembros, y que el Consejo que asuma transitoriamente tenga la potestad de evaluar el desempeño de las autoridades, pudiendo anticipar la terminación de sus períodos? Esa pregunta fue aprobada con el 63% de los votos positivos y 36% negativos. El Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio (CPCCST), que pudo haber asumido sus funciones por el plazo de un año, prefirió otorgarse seis meses para concluir con el proceso que ha generado bastante resistencia.

En medio del fragor político se produjo el pronunciamiento del Presidente de la República de apoyo total a las gestiones del Consejo que ha demostrado una total consecuencia con el mandato popular y una enorme capacidad para dictar resoluciones, actos jurídicos y administrativos que provienen del mandato popular. Cualquier intento por limitar su actuación o restringir sus facultades se podría interpretar como de “sospechosa complicidad”, advirtió Lenín Moreno. El presidente del CPCCST, Julio César Trujillo, ha recibido en los últimos días sistemáticos ataques que buscan afectar su honra. Sin embargo, el político y jurista es uno de los pocos ecuatorianos que muestra una hoja de vida limpia e imposible de embarrar.

Según el más reciente estudio de Cedatos, los índices de aceptación o de apoyo a Trujillo y al Consejo se sitúan entre el 60% y 70%. En los niveles académicos es un personaje que puede hablar con la frente en alto. Diversas organizaciones sociales, indígenas, campesinas y políticas han organizado para hoy una marcha de respaldo a la gestión del CPCCST y a quien la preside. Lo que está en juego es un juzgamiento social sobre el estado en el cual quedó la institucionalidad y lo que se busca, de acuerdo con el criterio de Moreno, es una “nueva ética pública”. (O)