El Municipio de Guayaquil tiene que socializar medidas

- 09 de septiembre de 2018 - 00:00

En los sectores rurales de la Costa y también en el Guayaquil profundo, lugares a donde no llegan los buses, ha surgido una nueva modalidad de transporte. Se trata de las tricimotos, que en realidad son motos adaptadas con una cabina para llevar hasta tres pasajeros.

Como las motos son vehículos de bajo costo, su uso se ha popularizado. En el puerto principal, en sectores como Bastión, Monte Sinaí y el Guasmo las tricimotos son indispensables para los ciudadanos. Pero esta semana se produjeron incidentes en el sur de la ciudad.

La presencia de tricimotos tiene sentido en zonas a donde los buses no llegan, pero el Municipio de Guayaquil, a cargo del transporte, implementó nuevos recorridos de alimentadores de la Metrovía y extendió la ruta de una línea tradicional. Eso ocasionó un desplazamiento de los tricimoteros, que vieron afectada su fuente de ingresos.

Nadie se opone al desarrollo y al orden; ciertamente para un usuario es más cómodo, seguro e incluso más económico movilizarse en un bus. Pero el Cabildo falla en un aspecto clave: la socialización de sus medidas.

En una ciudad, y peor en una zona populosa, los cambios pueden generar conflicto, que fue lo que ocurrió. No se puede imponer decisiones sin dar alternativas, lo cual recién se hizo el miércoles, cuando las autoridades asignaron calles por donde las tricimotos pueden operar.

Si se hubiera conversado previamente, los hechos de violencia -que no pueden ser justificados bajo ninguna forma- se habrían evitado. El progreso siempre trae coletazos; hay que pensar en los perjudicados y darles alternativas para que no se sientan marginados, ni recurran a medidas extremas que solo empeoran el problema.

Una campaña electoral está por empezar y el transporte de las ciudades es un tema excelente para analizar en este período. Las urbes necesitan una movilidad incluyente, segura y de calidad. (O)