El transporte de Quito es un problema de difícil solución

- 18 de julio de 2018 - 00:00

La prensa en los años ochenta informaba sobre “batallas campales” alrededor de la Universidad Central y algunos colegios de Quito. Editorialistas de la época hablaban de la “guerra del sucre”, para referirse a la indignación popular tras la elevación a 1 sucre en el precio del pasaje.

En las décadas posteriores también se subió el precio de los pasajes, las protestas no alcanzaron niveles de batalla, pero ahí estuvieron los paros, las amenazas y las negociaciones interminables. El costo del transporte en una ciudad tan extensa y poblada como Quito es uno de los temas que acaparan la atención de toda la ciudadanía.

Desde 1995 ingresó al sistema de transporte público el Municipio, cuando inauguró el primer recorrido del Trolebús entre la estación El Recreo y la calle Esmeraldas, en el Centro Histórico. Posteriormente, el recorrido se extendió hasta la avenida Colón y luego a La Y. En la actualidad llega hasta Quitumbe, en el sur; hasta El Labrador en el norte y a Carapungo con el servicio de alimentadores.

La flota actual está integrada por 49 trolebuses para 150 personas, 55 biarticulados para 250 personas; Ecovía y corredor oriental con 20 biarticulados, para 250 personas y 149 con capacidad para 160 usuarios. Al otro lado de esta oferta están las 3.333 unidades que ofrece el transporte privado que, al igual que hace cuatro décadas, demanda que se suba el precio del pasaje porque el actual no cubre sus costos.

Para evitar que el precio suba, desde hace varios años el Municipio de Quito aporta con un subsidio de entre $ 450 y $ 1.000 mensuales, bajo la condición de que cumplan algunos parámetros de calidad. Desde enero de 2015 hasta junio de 2017, cuando el pago fue suspendido, el Municipio desembolsó $ 55 millones.

Los choferes calculan que, para solventar sus gastos, el precio del pasaje debe subir a $ 0,42; pero muy pocos creen que con el incremento la calidad del servicio mejore. Otros estudios consideran que el transporte como negocio deja utilidad; pero ahí está planteado el problema, la solución y la razón son más esquivas. (O)