Que la tragedia de Posorja sea aclarada y no se repita

- 18 de octubre de 2018 - 00:00

Todo comenzó con una muchedumbre confundida y desordenada que obedecía solo a sus instintos y a los gritos furiosos de quienes instigaban a ejercer una justicia brutal sobre tres personas, dos hombres y una mujer, que ellos creían eran los autores de un secuestro de menores de edad.

Nada los podía persuadir de su error, la escasa dotación policial del momento fue insuficiente para evitar que los hechos se consumaran y que la multitud en revuelta matara a pedradas y a palos a tres personas que estaban detenidas, no por secuestro, sino por otro delito que caía en la figura de una contravención. Pero la turba enardecida no escuchó razones, prefirió admitir como ciertos los rumores y hoy los familiares de los asesinados no encuentran explicación a semejante violencia, ni consuelo.

Patrulleros y motos de la Policía fueron incendiados y destruidos, también el local donde funcionaba la unidad policial. Los cuerpos quemados de las tres personas fueron expuestos desnudos en una calle de Posorja, una parroquia de Guayaquil. Todo el incidente fue transmitido en vivo a través de redes sociales, en las que no existe restricción para su uso y que, además, sirvieron para difundir los rumores de que los detenidos integraban una banda de secuestradores.

La Policía Nacional lamentó los hechos y aclaró que la tragedia ocurrió tras la denuncia de dos mujeres jóvenes que estaban con sus hijos y fueron víctimas de robo bajo la modalidad de estafa de parte de las tres personas. Efectivos policiales detuvieron a los presuntos estafadores y los llevaron al cuartel, de donde la turba los sacó para lincharlos en la vía pública.

Los autores del crimen no escucharon la explicación policial y el resultado de aquello fue el salvaje linchamiento de tres personas que tenían todo el derecho de defenderse en una sociedad en la cual funcionan la justicia y todas las instituciones. La Policía Nacional hizo un llamado para que la población no se deje llevar por rumores, que se respete la ley y los derechos de la ciudadanía sin ninguna distinción.

La ministra María Paula Romo aseguró que la Policía hizo su trabajo disuasivo, pero fue imposible contener a una muchedumbre de 2.000 personas. (O)