Rubira Infante, guardián de la identidad ecuatoriana

- 13 de mayo de 2018 - 00:00

Carlos Rubira Infante se convirtió esta semana en el tercer ecuatoriano que entrará al Salón de la Fama de los Compositores Latinos de Miami. Se trata de una gran distinción para un personaje que se ha convertido en uno de los baluartes de la cultura y música ecuatoriana.

Autor de más de 600 canciones, Rubira Infante se erige como un guardián del patrimonio intangible del país. Una de sus obras es la emblemática canción ‘Madera de Guerrero’, que se ha convertido en un ícono de Guayaquil. La cantan los adultos mayores, pero también las mujeres, los jóvenes y los niños en las escuelas para las fiestas julianas y octubrinas. Y ese es uno de los méritos del compositor; haber generado un fervor cívico a través de expresiones culturales. Frente a ello, Rubira Infante se ubica como uno de los padres de la identidad guayaquileña, pero su obra es de alcance nacional y latinoamericano, de allí el reconocimiento venido desde Estados Unidos.

El homenajeado tiene 96 años, pero su mente está lúcida. Así se lo vio en la rueda de prensa para destacar el más reciente éxito de su fulgurante carrera. Aún enseña sus queridos pasillos y ahí es donde reside su gran legado: en el trabajo que ha desarrollado para que las nuevas generaciones sepan que Ecuador tiene su música. Esa es la posta que, como sociedad, el país debe recoger. Hay que incentivar la enseñanza del pasillo, escuchar su letra e impulsar su práctica porque es una expresión de la cultura popular. Es una tarea de los maestros y de las autoridades educativas cerciorarse de que los niños conozcan a Rubira Infante y su prolífica obra; que cuando entonen “Guayaquileño madera de guerrero...” entiendan cómo surgió.

Este periódico, el primer diario público del país y decano de la prensa nacional, presenta su más sincera felicitación a Carlos Rubira Infante y la hace extensiva a su familia y alumnos. Y aplaude la campaña que movilizó a la ciudadanía para lograr que este ilustre ecuatoriano aparezca en el Salón de la Fama, lo que inmortaliza y da otra perspectiva a su obra. (O)