La revocatoria de un alcalde en una capital de provincia

- 26 de junio de 2018 - 00:00

Episodios que quedaron como anécdotas, pero que finalmente fueron decisivos para que el 70% de la población de Loja se pronuncie a favor de la revocatoria del alcalde, José Bolívar Castillo, un año antes de que termine su período: 1) una campaña para erradicar (matar) a los perros callejeros, 2) la muerte de la jirafa del zoológico y su insistencia en reemplazarla por otra, 3) las fotomultas para sancionar las contravenciones en el tránsito, 4) la obligación a los taxistas para que usen automóviles eléctricos para evitar las emisiones de CO2 a la atmósfera. Y, en el plano mucho más político, se suma el constante enfrentamiento verbal con algunos periodistas y sus requerimientos, en persona, para que sean sancionados por la Superintendencia de Comunicación.

Tal como un volcán acumula energía, el Alcalde de Loja sumó a su gestión muchos cuestionamientos que finalmente derivaron en una contundente respuesta plebiscitaria que, además, resulta inédita para una ciudad como Loja, que es capital de la provincia del mismo nombre.

Castillo es un hombre con una enorme experiencia política y ha ocupado las más importantes funciones de elección popular; ha sido diputado en varias ocasiones, alcalde algunas veces. Prestigio le ha sobrado, sin embargo, en política la reputación se pierde fácilmente y es muy difícil recuperarla. Algunos dicen que los deportistas y los políticos tienen un tiempo limitado de caducidad.

Tal vez en nuestro país el caso más emblemático de un político es el de José María Velasco Ibarra, que llegó cinco veces al poder, aunque solo un período logró terminar. En el mundo, tal vez el caso más conocido es el de Joaquín Balaguer, en República Dominicana, quien ganó todas las veces en las cuales se presentó como candidato a Presidente de la República.

En nuestro medio algunos alcaldes han sido reelectos varias veces, pero eso no ocurre con todos y quizás la insistencia de José Bolívar Castillo terminó perjudicando sus aspiraciones futuras y llegó al límite, el que le impuso el mismo pueblo que tantas veces lo favoreció con su voto. (O)