El reto es evitar una alerta por contaminación vehicular

- 04 de agosto de 2019 - 00:00

La excusa es válida. El Municipio de Quito anunció que desaparece el Pico y Placa y en su lugar llega el Hoy no circula. La decisión del Cabildo apunta a que en las vías transiten menos vehículos y así se pueda repavimentar 39 avenidas y calles de la ciudad. La restricción durará, según los anuncios, ocho meses en la primera etapa.

Las reacciones más duras por la decisión nacieron de los gremios de transportistas público (taxistas) y también hay preocupación de los motociclistas, especialmente de los conductores de este vehículo que lo usan como herramienta de trabajo.

El Pico y Placa y el Hoy no circula se aplican en otros países. El primero apareció en 1998 en Bogotá, Colombia, y de ahí se extendió hacia otros países. De hecho, técnicos en movilidad de la administración del exalcalde Paco Moncayo visitaron la capital colombiana para analizar cómo funcionaba la medida. En esos, en Bogotá, se buscaba reducir la congestión vehicular e incentivar el uso del transporte público.

El Hoy no circula es más viejo. Se aplica desde 1989 en la Ciudad de México (CDMX) y se aplicó por razones ambientales. Ambas medidas se mantienen en ambas capitales latinoamericanas y su énfasis, en este momento, se debe a los problemas con la contaminación ambiental. Quito aún no llega a esos extremos. El Municipio apela a la repavimentación de la ciudad. Habrá que evaluar el impacto de la medida. El transporte público entrará a prueba, los propios ciudadanos verán si usar menos el vehículo ayuda a mejorar la movilidad y la convivencia. El Hoy no circula tiene que ser parte de un plan integral de movilidad, uno en que la ciudadanía de a pie sea el centro de atención por ser la más vulnerable.

Si se toma el ejemplo de Bogotá, allá se trabajó mucho en educación y empoderamiento de otras formas de movilidad. Se estructuraron rutas exclusivas con el Transmilenio. En Quito está por inaugurarse el Metro y el alcalde Jorge Yunda ha anunciado la llegada de un gran número de buses eléctricos. El reto será en que todos entendamos que la movilidad requiere sacrificios, pero debe haber un bien superior más allá de una repavimentación vial. Está en juego la calidad del aire, está en juego la calidad de vida de los transeúntes y pasajeros del transporte público. (O)