Rehabilitar a los adictos, un asunto de todos

- 06 de septiembre de 2019 - 00:00

Hay que voltear la mirada hacia los adictos. Mirarlos, escucharlos y tender puentes hacia su rehabilitación. Ignorar su existencia es una condena de muerte. Incluso el Acuerdo Nacional Ecuador 2030 incluye la prevención de adicciones y trabajar en la construcción de estrategias de prevención integral y control del fenómeno socioeconómico de las drogas.

Esto significa: tratamiento del consumo de sustancias en la comunidad. Supone la implementación de acciones reales y de incidencia en la ciudadanía. Los especialistas coinciden en que la ingesta de drogas es cada vez mayor y a edades más tempranas.

En esa realidad, amerita, urge crear campañas de prevención que tomen en cuenta las realidades socioambientales de cada sector, el mensaje no puede ser general: se necesita que sea específico; al igual que los centros de rehabilitación: especializados en cada tipo de sustancia.

La política de prevención debe considerar dirigir las campañas a edades tempranas. En Ecuador hay niños de 6 años que son consumidores de drogas. Tampoco es posible desconocer que el factor socioambiental influye directamente en las adicciones, así como el lugar de residencia.

Según la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas y la Organización Panamericana de la Salud, la disponibilidad de psicotrópicos para el consumo en el continente americano se encuentra favorecida por la proximidad de los centros de producción y las rutas del tráfico ilícito. Esto favorece la existencia de diversidad en oferta a un relativo bajo costo.

De acuerdo a información de la Asociación Ecuatoriana de Psiquiatría, la droga “predilecta” del ecuatoriano es el alcohol, seguida por la marihuana y los derivados del opio. Una que se abrió espacio en los últimos años en el país es la “H”, mezcla de heroína y otras sustancias.

La función pública tiene el deber de proteger al paciente y a la sociedad de los efectos nocivos del consumo de estos alcaloides. Las drogas causan alrededor de medio millón de muertos anuales, según la Organización Mundial de la Salud. (O)