La reapertura de la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo

25 de septiembre de 2020 - 00:00

Libros. En teoría se lee un libro de 85 páginas como "La metamorfosis", de Franz Kafka, en una hora. Pero eso lo hace un lector contumaz, no un intermedio ni principiante. 

En cifras los países que más leen en el mundo son: India, con 10.7 horas semanales; le sigue Tailandia, con  9.4 horas semanales; y  China, que dedica 8 horas semanales a la lectura, según  un estudio de la  agencia NOP World, elaborado en 2014. 

La lectura es fundamental en la educación, el conocimiento y la democratización de la cultura, señala un reporte de la Unesco sobre la educación en el mundo en 2020.

Ayer el Gobierno reabrió la Biblioteca Nacional del Ecuador “Eugenio Espejo” (BNEE), como espacio para preservar y difundir el patrimonio literario y cultural ecuatoriano. 

La idea es fomentar la lectura en niños y tener un espacio propio para la biblioteca, una gestión que nunca se hizo en el anterior Gobierno, a pesar de los anuncios rimbombantes de las exautoridades. 

Incluso se hizo un evento internacional en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, pero se archivaron todos los libros y también las joyas de la cultura nacional que pertenecían al museo del Banco Central del Ecuador. 

La Biblioteca Nacional Eugenio Espejo tiene  un patrimonio bibliográfico, hemerográfico y documental. En su inventario hay aproximadamente 1.4 millones de ejemplares, entre ellos están: el fondo jesuita, la colección de libros publicados entre los siglos XV y XVIII, y algunos libros llamados incunables (se imprimieron entre 1453 y 1500). 

Es decir, un tesoro inigualable para los quiteños y el país entero.

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