¿Que la ciudadanía decida dónde va el monumento a LFC?

15 de febrero de 2012 - 00:00

La propuesta de la ministra coordinadora de Patrimonio, María Fernanda Espinosa, a primera vista puede parecer demagógica o descabellada. Incluso, establecería un escenario de disputa política en Guayaquil para generar un supuesto “divisionismo local” innecesario.

Es más, si se coloca esa pregunta en un escenario preelectoral conllevaría una medición de fuerzas de los actores políticos de esta ciudad. Y con ello, por supuesto, sentaría las bases para que algunas figuras, incluida la del Alcalde, tengan un escenario propicio para ubicar a quienes quieren terciar en las próximas elecciones.

Sin embargo, si se mira por fuera de estos aspectos, hay un trasfondo potente para incentivar la participación ciudadana en la toma de decisiones que no pueden hacerla dos o tres personas porque “el pueblo de Guayaquil así lo pide”, como han dicho quienes están a favor de la colocación del monumento de León Febres-Cordero al pie del barrio Las Peñas.

El tema es complejo y hasta delicado, sobrepasa el marco legal o jurídico, arriba a situaciones de carácter político, histórico y hasta ético, según se vea. Y por lo mismo, abrir el debate para proponer una decisión ciudadana bien puede estimular la concienciación sobre ese tema, en toda su complejidad.

La ciudad se lo merece, pues no se trata de colocar una estatua y ya. Hay todo un mensaje, un hito simbólico, un relato político por construir a partir de cualquier decisión. En La Habana y en Quito se colocaron dos estatuas sentadas para que la gente llegue a John Lennon y Evaristo como una forma de reconocimiento, de cercanía, y no como pedestales intocables, inalcanzables. Y tal como está diseñada la estatua de Febres-Cordero hay todo un simbolismo y una definición política. Por tanto, el lugar sí importa. Por lo mismo, definir dónde quedaría mejor, con todos estos elementos de análisis, constituye un buen motivo para una sana discusión ciudadana.