El pueblo ecuatoriano acudió a votar sin miedo y en libertad

- 27 de marzo de 2019 - 00:00

Hasta no hace muchos años los gobiernos participaban activamente en todas las campañas electorales; usaban los recursos del Estado para apoyar a los candidatos de su movimiento o partido político; presionaban a las otras entidades e instituciones para que apoyaran, la consigna era ganar a cualquier precio.

¿Esa práctica, que se veía como normal, estaba prohibida? No, pero se trataba de un asunto ético, de abuso de poder, porque los bienes del Estado, ya sean automóviles, camionetas, aviones, etc., no son de un partido político, pertenecen a todos los ecuatorianos y no se deben utilizar para asuntos personales, ni mucho menos para asistir a un acto político en avión.

Son acciones que pocos se ponen a reflexionar si son correctas o no. En las elecciones del domingo se vio a ministros, al Presidente de la República y a otros funcionarios acudir a los centros de votación, pero sin portar banderas de su partido político, pese a que algunos candidatos eran militantes del partido gobernante. Parece extraño, pero no es más que un gesto ético que marca la diferencia con gobiernos anteriores.

En su mensaje al país, al día siguiente de las elecciones, Lenín Moreno expresó una frase: “acudieron a votar sin miedo, sin un gobierno ni un presidente haciendo propaganda por candidato alguno”. Destacó Moreno la diversidad política, que hoy es todo lo contrario de lo vivido hace pocos años con el partido único; lo cual también permite transportar la imaginación hacia “1984”, la gran novela de George Orwell que mejor ha retratado al autoritarismo. Tan repartido y diverso estuvo el electorado que hubo candidatos que ganaron con el 20% de los sufragios.

Otra de las diferencias enormes con el pasado es que el primer mandatario ofreció trabajar con todos los funcionarios que resultaron electos, sin importar a cuál partido político pertenecen. Las políticas públicas, las responsabilidades, los presupuestos con los que se trabaja pertenecen al Estado y no debe existir discriminación ni exclusión. (O)