Problemas que aún no tienen solución

08 de septiembre de 2011 - 00:00

Los guayaquileños amanecieron ayer -una vez más- sin el servicio de agua potable, aunque en varios sectores de la urbe la escasez se sintió desde la noche anterior. Según la concesionaria Interagua,  que tiene 11 años en la ciudad, se trata de “un daño fortuito” en el acueducto de 1.800 mm, ubicado dentro del Fuerte Militar Huancavilca, lo que ocasionó la suspensión  en más de 50 sectores. Este tipo de inconvenientes  impide que la ciudadanía cuente con un  abastecimiento seguro para el normal ritmo de su obligaciones.

Los constantes problemas en la infraestructura   llevan a los habitantes de la ciudad más grande del país a referirse a incompetencia o, más grave aún, negligencia, por parte de las autoridades y técnicos de la empresa. Y resulta curioso ver en los medios de comunicación  promocionales de la firma suministradora de agua  que, según el cronograma de trabajo, en 2013 no existirá un rincón de Guayaquil que no cuente con este servicio. Por ello existen dudas sobre   la cristalización de tan magna obra cuando el daño de un acueducto, ubicado en el noroeste,  afecta al otro extremo de la ciudad.

Sus voceros aseguran que las jornadas de trabajo en los últimos meses se han redoblado para cumplir con los objetivos. Además, afirman -y en esto tienen razón- que la red de tuberías  es obsoleta, por lo que la recuperación del sistema constituye un trabajo titánico. La ciudadanía está consciente de las dificultades,  pero la interrogante sobre lo que ha hecho la empresa en once años no tiene  respuesta. Ni siquiera de  Ecapag, entidad encargada de la auditoría de Interagua por disposición de la Municipalidad  de Guayaquil. La ciudadanía desconoce si  hay  sanciones frente a las constantes molestias  que, incluso,  superan las 24 horas. Y se pregunta si la interrupción del suministro genera algún tipo de compensación  en las planillas.

Como un acto de transparencia y de sensibilidad para con los usuarios del servicio, sus clientes,   los directivos de Interagua deben dar la cara ante tantos problemas que solo ponen en duda la capacidad técnica de la empresa.