El problema con las drogas enluta a más familias del país

- 13 de enero de 2019 - 00:00

Muchos internos que se han rehabilitado en las cárceles del país reconocen que haber crecido en una familia disfuncional no es excusa para convertirse en una persona que cometa actos delictivos o que caiga en las garras de las drogas.

Pero no todos miran este problema social desde esa óptica. Adolescentes que no cuentan con una guía o se sienten ávidos de cariño buscan llenar ese vacío en falsas amistades que terminan induciéndolos al consumo de estupefacientes. El problema se agiganta cuando los chicos se vuelven adictos y -al no tener recursos para adquirir la droga- terminan en las calles delinquiendo sin importarles las consecuencias de sus actos.

Muchos padres, tíos o hermanos, en la desesperación de ver a su pariente en un mundo distante y turbio, deciden erróneamente recluirlos -a la fuerza- en supuestas clínicas de desintoxicación que no cuentan con ningún aval de los organismos de salud correspondientes para funcionar.

El viernes 11 de enero, en un sector del Suburbio de Guayaquil, 18 jóvenes que estaban encerrados en un inmueble que -según el vecindario- funcionaba como clínica de rehabilitación- murieron encerrados sin poder escapar de las llamas de un incendio que de acuerdo a las autoridades y la versión de un sobreviviente fue provocado por internos nuevos que, en su desesperación por escapar para seguir consumiendo drogas, quemaron varios colchones y el fuego se volvió incontrolable.

¿Quién responde por las vidas humanas que se perdieron en un encierro donde aparentemente iban a salvar a las víctimas de las drogas? ¿Por qué en el país continúan funcionando esos lugares que se autodenominan clínicas de desintoxicación? Ese es el trabajo que tienen ahora las autoridades: descubrir quién o quiénes son los responsables de esta tragedia que enluta a todo el país.

¿Por qué nadie antes denunció la existencia de este lugar? y ¿por qué hay personas tan confiadas que ponen la vida de sus seres queridos en manos de extraños? Ojalá esta triste historia no se repita. (O)