Recuperar el dinero de la corrupción es prioritario

- 24 de agosto de 2018 - 00:00

Como es de conocimiento mundial, la denominada operación “Lava Jato” se convirtió en el mayor esquema de corrupción de Brasil. Tras las investigaciones, decenas de importantes dirigentes políticos y funcionarios de la estatal Petrobras fueron condenados a varios años de cárcel.

Nada de esto habría sido posible si no se hubiera recurrido a la figura jurídica que en ese país se conoce con el nombre de delación premiada o colaboración eficaz, que consiste en rebajar las penas a cambio de información posible de verificar y contrastar, para que permita descubrir a todos los que participaron en el soborno o en el desvío de fondos públicos. En este caso específico, con dinero de la empresa petrolera se pagaban “mesadas” a diputados y senadores para que apoyen los proyectos e iniciativas del gobierno federal.

Entre los anuncios oficiales conocidos esta semana para retomar el rumbo de la economía y del crecimiento, fue mencionada la posibilidad de recuperar los dineros de la corrupción. El Presidente de la República explicó que en los últimos seis años del anterior Gobierno se contrató “a dedo”, es decir, sin un proceso competitivo, $ 18.000 millones, lo cual causó un perjuicio al Estado de al menos $ 1.400 millones, dinero que hubiera alcanzado para construir 100.000 casas o 10 hospitales de especialidades. La contratación directa o el uso del régimen especial era uno de los mecanismos para estafar al Estado.

El secretario general de la Presidencia, Eduardo Jurado, explicó que el Ejecutivo presentará una reforma legal que permita proteger a la persona que conozca un caso de corrupción y que la denuncia sea posible de confirmación. El delator recibirá el 20% de los recursos recuperados y tendrá garantías judiciales. Otra idea es el decomiso de bienes y dineros de funcionarios acusados de corrupción sin que hayan sido sentenciados.

El Gobierno ya está trabajando en tratar de descubrir dónde se esconde el dinero de la corrupción y para eso se contrató a empresas especializadas para que sigan la pista o la ruta de los dineros que pertenecen a todos los ecuatorianos. (O)