Prácticas deshonestas que deben desaparecer

19 de julio de 2011 - 00:00

Las bondades de los famosos “reposados”  se han transmitido por generaciones. Miles de ecuatorianos han escansiado su primer trago de esos botellones plásticos en los que se fermenta  el licor de caña con otras substancias.  Recipientes que antes fueron contenedores de aceite comestible, en el mejor de los casos, o lubricantes de motores, fertilizantes y pesticidas, en el peor, sirven de envase para esta aberración  artesanal.

En las  zonas rurales del país se acostumbra a  reutilizar los envases de productos industriales   para almacenar alimentos secos, agua o bebidas alcohólicas, sin considerar la toxicidad de los contenidos originales. En algunos sectores de la provincia del El Oro, por ejemplo, la población  almacena granos secos en latas que antes habían contenido cianuro -veneno fulminante- utilizado en la purificación de metales preciosos. No en vano en el país una de las principales causas de muerte es el cáncer de estómago.

A estas prácticas generalizadas por desconocimiento se suma la deshonestidad de ciertos comerciantes de alcohol potable (aguardiente) que, para obtener mayores ganancias y darle una  potencia dañina mezclan el  producto con el  industrial que causa la muerte inmediata de quienes lo consumen.

El fin de semana anterior, el Ministro de Salud fue claro en advertir que la ingesta de un cuarto de taza de la mezcla  con alcohol metílico puede ocasionar una tragedia, como la ocurrida en la provincia de Los Ríos.

No olvidemos otra  práctica  que raya en lo demencial: inyectar  contenidos adulterados en  envases vacíos de bebidas exóticas de marcas reconocidas, que en más de una ocasión han provocado intoxicaciones masivas y muerte, incluso de  inocentes.

Pero también convivimos con otras costumbres ancestrales insalubres, como la de elaborar bebidas caseras luego de enterrar o macerar por años aguardiente con huesos de animales o con animales enteros, como serpientes o alacranes, así como troncos de plantas alucinógenas  que tienen  supuestos poderes especiales   y afectan la salud física y mental de quienes lo consumen.

Las autoridades nacionales, en un esfuerzo conjunto,  han tomado la sartén por el mango y, aun cuando no les guste a quienes se han familiarizado con el consumo excesivo de alcohol, están dispuestas   a desterrar la  ignorancia que se encuentra tan  arraigada en nuestra sociedad.