¿Por qué los choferes huyen de los accidentes?

30 de abril de 2012 - 00:00

Y otra pregunta latente es: ¿Cuántos se han quedado para asumir sus responsabilidades y atender a las víctimas? No hay datos a la mano, por eso es mejor plantearse el tema desde otro ángulo: ¿Hay conciencia en los dueños de cooperativas de que sus empleados/choferes son las personas más adecuadas para conducir un vehículo con pasajeros y afrontar con otra ética y responsabilidad su oficio?

Al parecer no. Incluso, entre los choferes hay una ley no escrita: “Si te chocas, huye, porque si no te pasas una vida en la cárcel y nadie te ayudará, ni los dueños de la cooperativa”. Eso constituye una “cultura” impregnada en la “hipófisis” de quienes conducen en este país. Igual que para ellos no hay otra meta que superar a su rival, rebasarlo, no importa si es en curva, con tal de sumar unos dólares más al día. Así como también ningún chofer de auto liviano les puede reclamar algo porque se bajan con la llave de ruedas a amenazar de muerte. Son personajes urbanos y de las carreteras que se imponen con la fuerza bruta. No son para nada serviciales y humanos ciudadanos. Ese es el estigma que cargan y así los ve la gente.

Por lo mismo, hace falta, urgentemente, un cambio radical. No solo para que sean responsables y se queden ayudando a las víctimas cuando cometen un accidente criminal o para afrontar los efectos legales de su delito, sino para que diariamente sean otro tipo de ciudadanos. Y eso pasa porque en las cooperativas haya un riguroso examen de ingreso y un posterior seguimiento y evaluación.

Sin embargo, son los mismos dirigentes de cooperativas y de gremios los que dan el mal ejemplo: socapan la irresponsabilidad, pagan mal, explotan al máximo a sus cooperados, no asumen su responsabilidad y, en el fondo, lo único que les interesa es hacer más plata. Duélale a quien le duela esa es la realidad, con sus matices y muy puntuales excepciones, en todo el país.