Por principio: a favor de la persona y no del capital

09 de abril de 2012 - 00:00

La propuesta del presidente de la República, Rafael Correa, de regular las deudas ocasionadas por préstamos hipotecarios, debe ser motivo de un debate amplio y de una atención inmediata por parte de la Asamblea Nacional.

¿Nadie se había percatado del tema? ¿O en la matriz capitalista nos acostumbramos a esas “leyes invisibles” del mercado? ¿O hay fuertes intereses de quienes prestan plata para bienes inmuebles para sostener una lógica usurera?
Ventajosamente hay una predisposición del actual Mandatario para hacer de estos asuntos su prioridad. Incluso cuando estuvo en Madrid y frente al jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy, lo señaló: “Primero están las personas y luego el capital”.

Y aunque no es motivo de primeras planas (como se pudo comprobar ayer en los principales diarios, que dicen estar de lado de la gente), el tema ocupa la atención de los ciudadanos que en los últimos años han adquirido un préstamo hipotecario. Y no son pocos. ¡Esos son los temas de la gente!

Esos medios están erizados por la posibilidad de aprobar la Ley de Comunicación o que de la Presidencia salga un veto. O sea: están más preocupados de su propio negocio y no de quienes dicen atender en sus portadas y en sus “noticias”.

Hay que analizar el proyecto urgente que firmó el jueves pasado el Primer Mandatario, debatirlo, evaluarlo en su justa dimensión y demandar de los asambleístas una respuesta urgente, ajena a todo cálculo electoral y a compromisos de última hora, como ya nos tienen acostumbrados la oposición y los que se dicen independientes.

La garantía de fondo tiene que ser con aquellos ciudadanos que se esfuerzan por obtener una vivienda y lo apuestan todo. Eso sí: ojo con aquellos que de este proyecto  se quieran aprovechar y, siendo dueños de tres o cuatro casas, para el lucro, dejen de pagar aduciendo falta de recursos o poniéndolas  a nombre de terceros.