Más políticas públicas para erradicar el trabajo infantil

- 13 de junio de 2019 - 00:00

Especialmente en las grandes ciudades se puede ver a niños en las calles vendiendo golosinas, frutas o cualquier producto, y ni siquiera nos llama la atención. Se trata de un fenómeno social que ha crecido y que es necesario frenar y reducir mediante políticas públicas, como la anunciada el miércoles por el Presidente de la República en el Día de la Erradicación del Trabajo Infantil.

Lenín Moreno se propuso reducir de 5,4% a 2,4% el porcentaje de la población infanto-juvenil que trabaja. La Constitución que nos rige es clara, el trabajo infantil está prohibido en cualquiera de sus formas. El plan, que tiene tres ejes, será ejecutado en los dos años que restan del actual Gobierno.

Esos ejes tienen que ver con el fortalecimiento de la protección social, que está relacionada con las transferencias monetarias a modo de bono de desarrollo humano y variable. También comprende la corresponsabilidad de las familias que reciben esas asignaciones destinadas a que los hijos estudien y tengan derechos a la salud; y finalmente, con la protección de los niños que ejercen trabajos peligrosos en canteras, minas y botaderos de basura.

El trabajo infantil no se reduce a una sola causa, tiene varias, entre ellas la permisividad de los padres que consideran que los hijos aportan con mínimos recursos a la economía familiar que vive en estado de pobreza.

La ministra de Inclusión Social, Berenice Cordero, precisó algunas cifras que permiten medir la magnitud del problema. Basada en la encuesta nacional de empleo y subempleo, se estima que a diciembre de 2018 había 380.000 niños, de entre 5 y 17 años, que trabajaban en todo Ecuador.

Y en la evaluación ya consta un nuevo fenómeno que se relaciona con el éxodo de venezolanos que se ha instalado en el país en un número cercano a los 400.000.

Según entidades internacionales, como Acnur y la Unicef, en nuestro país existen alrededor de 30.000 niños venezolanos, de los cuales el 45% no está dentro del sistema educativo, lo que permite suponer que muchos también están dentro de la estadística sobre trabajo infantil. (O)