Decenas de muertes en las carreteras de Ecuador

- 15 de agosto de 2018 - 00:00

Parece un lugar común, sin embargo, es una realidad que se repite con frecuencia en los titulares de la prensa nacional, como por ejemplo, que las carreteras se tiñen de sangre, terror en las vías, el chofer se dio a la fuga, se investigan las causas del accidente, consternación, luto, etc.

Es la forma de representar a cada uno de los accidentes que ocurren y que luego quedan en el olvido. Ni las leyes de tránsito, que son más severas que hace un par de décadas, han logrado reducir el número de víctimas por accidentes de tránsito que, en la mayoría de los casos, se debe a la impericia, es decir, a la incapacidad del conductor de advertir el peligro o de tomar precauciones en vías sinuosas, con poca visibilidad o bajo condiciones meteorológicas adversas.

Cada vez que ocurren accidentes aparecen los análisis, investigaciones, la determinación de responsabilidades. A la impericia casi siempre se suma la condición mecánica del vehículo, su estado general, los años de uso. No es normal que ocurran tantos accidentes que, en la mayoría de los casos, se podían evitar.

Como el que ocurrió en la vía Cuenca-Molleturo, en un bus que, de acuerdo con los primeros indicios, no tenía los permisos de la autoridad de Tránsito y si los tenía, fueron obtenidos en municipios donde las exigencias técnicas son menores. El saldo trágico, 12 muertos y decenas de heridos, dolor en las familias, consternación en el país.

Un poco más de 24 horas después de ese accidente, otro, en la peligrosa vía Pifo-Papallacta, con un registro de 24 muertos, en su mayoría colombianos y venezolanos que viajaban con destino a Quito y tres ecuatorianos que viajaban en el vehículo con el cual se impactó el bus internacional en su desenfrenada carrera cuesta abajo y completamente descontrolado.

La vía Papallacta, que registra un enorme índice de accidentes viales, por lo general está mojada, con nieve o granizo. Existen señales que advierten del peligro, pero no siempre son tomadas en cuenta y el exceso de velocidad es la causa más común para que los vehículos se accidenten. (O)