Quito y el país necesitan vivir en una minga permanente

- 25 de noviembre de 2019 - 00:00

Como parte de las primeras actividades de la agenda por los 485 años de fundación española de la capital, unos 3.500 habitantes participaron en una minga (tarea colectiva) de limpieza y adecentamiento realizada en 21 sectores de la ciudad.

Este tipo de acción, nacida de la tradición indígena del trabajo comunitario, genera lazos de unión entre los habitantes, al tiempo que facilita la consecución de objetivos gracias a la participación de múltiples actores.

En los sectores donde se asientan pueblos y nacionalidades, la minga se utiliza con diversos objetivos; estos van desde la construcción y mantenimiento de acequias, pasando por la ayuda en la edificación o reparación de alguna vivienda, hasta el aporte colectivo en tareas de siembra y cosecha.

En la sociedad mestiza, el uso de este sistema colaborativo es, más bien, de manera esporádica en ocasiones especiales tales como las Fiestas de Quito y con fines básicamente de adecentamiento de los espacios públicos.

La minga, sin embargo, constituye un ejercicio cuyo mensaje de solidaridad y apoyo colectivo puede aplicarse en cada una de nuestras actividades cotidianas.

Para ello no se requiere mucha organización ni de la participación de una gran cantidad de personas. Basta con que cada uno de nosotros actúe de forma consonante a la actuación responsable de otras personas.

Se podría empezar, por ejemplo, con que los ecuatorianos cumpliéramos algo en apariencia sencillo como el respeto de los horarios de recolección de basura así como los espacios en los que se deben colocar los desperdicios; no en la puerta del vecino ni en una esquina cualquiera.

Deberíamos actuar de manera similar en lo que tiene que ver con temas como el respeto a las leyes de tránsito o el rechazo a cualquier actividad irregular o ilegal.

Solo de esa manera, colaborando entre todos a modo de una minga nacional, aportaremos efectivamente al mejoramiento del país. (O)