Medidas parche no son la solución

03 de septiembre de 2011 - 00:00

El próximo lunes se cumple un año de uno de los más trágicos accidentes registrados en los últimos tiempos: ocurrió cerca de las  06:30, en el populoso barrio de Bastión Popular de la vía Perimetral, cuando Luis Alberto Hessmer Vargas, en una camioneta Chevrolet Dimax, arrolló a más de 17 personas que esperaban en un paradero de buses.

La indignación de quienes se percataron del estado de embriaguez del conductor los empujó a incendiar el automotor. El resultado  fue  16 víctimas mortales y el resto heridos.

Una vez calmada la ira popular, comenzó en la ciudad un debate -manipulado una vez más  por ciertos sectores de la prensa- sobre el  control del tránsito en la zona. Los dardos apuntaron hacia las autoridades de la Comisión Nacional de Tránsito, otros hacia la Gobernación del Guayas y unos cuantos hacia el propio Ejecutivo. En respuesta a esas críticas, el gobernador Roberto Cuero propuso la construcción de un paso peatonal para impedir que los transeúntes se jueguen la vida intentando cruzar la vía Perimetral. El Alcalde de Guayaquil levantó su voz para asegurar que el Gobernador no tenía ninguna autoridad para disponer ese tipo de medidas. Una vez más quedó reflejado cómo los extremos impiden el desarrollo de obras fundamentales para la población, porque -más allá de  banderas políticas- lo importante es el beneficio ciudadano. Y el Cabildo, para no quedarse atrás, anunció que construiría una serie de obras complementarias -entre ellas el paso peatonal y otro a desnivel- para   solucionar el problema del tránsito en la zona.
Doce meses después, la colocación de dos semáforos,  tres vigilantes durante las horas pico, sobre todo en la cercanía de los establecimientos educativos del sector, y el retiro parcial de los vendedores que se apostaban en la parte lateral de la vía Perimetral, son medidas parche.

Si bien estas primeras soluciones eran necesarias, la autoridades municipales  están en deuda con quienes habitan en el sector. La indignación de aquellos ciudadanos continúa, pero ahora por comprobar que  en Guayaquil ni se hace ni se deja hacer.