Luto en el Mejía por la muerte de Édison Cosios

- 18 de abril de 2019 - 00:00

El Instituto Nacional Mejía, más conocido como el “Patrón Mejía”, es uno de los colegios más antiguos de Quito, fundado el 1 de junio de 1897. Se constituyó en la primera institución laica de la capital, ya que hasta entonces la educación era exclusividad de la Iglesia católica. Autodefinido como “el mejor colegio de Ecuador”, nació con un lema en latín Per aspera ad astra, cuya traducción sería “Por la áspera pendiente hacia la cumbre”. Durante todo el siglo XX importantes figuras de la política, expresidentes, senadores, diputados, magistrados, ministros de Estado... pasaron por las aulas de la entidad pública.

El martes 16 de abril de 2019 fue un día de luto para la institución quiteña por la muerte de uno de sus estudiantes, Édison Cosíos, tras casi ocho años de agonía causados por una bomba lacrimógena que un miembro de la Policía disparó directo a la cabeza durante una protesta ocurrida el 15 de septiembre de 2011, cuando el estudiante recién había cumplido 17 años. “Ha muerto el joven Cosíos, víctima del abuso de poder. Que su ejemplo nos ayude al reencuentro, a la sensatez, a la unidad y no al odio”, manifestó en su cuenta de Twitter el Presidente de la República, que también estudió en el Mejía.

Durante toda esa jornada de luto se escuchó a la banda de instrumentos de los estudiantes, que instalaron una guardia de honor en torno al féretro. Por la noche se escucharon canciones interpretadas por los estudiantes. El Mejía siempre fue un colegio que protestó en las calles contra las injusticias, contra el abuso del poder. En la última protesta que participó Cosíos junto con sus compañeros reclamaban por la decisión del Ministerio de Educación de entonces de establecer un Bachillerato General Unificado en reemplazo de las especialidades que regían hasta esa fecha.

El presidente de los egresados del Mejía, Daniel Sánchez, evaluó lo ocurrido: “La protesta fue justa y muchos compañeros cayeron presos. Hoy, casi ocho años después se evidencia que el reclamo tenía razón porque la estructura educativa está equivocada”. (O)