Los héroes de la patria no se hacen con plata ni bullicio

23 de abril de 2012 - 00:00

Muchos de los militares que exigen reconocimiento quizá tengan razón: si no se los incluyó en la lista eso se debe corregir. Pero demandar que más de tres mil soldados sean declarados héroes y mártires ya suena sospechoso. Y mucho más cuando se “olfatea” que detrás hay un personaje de muchas dudas: el coronel Mario Pazmiño, ex director de Inteligencia y ahora uno de los más acérrimos opositores, “fuente” de información de la prensa privada y antagónica.

Es cierto que esos militares jugaron un papel honroso en la historia de nuestro país en los conflictos bélicos con Perú. Merecen reconocimiento, para nada pueden ser olvidados por las instituciones del Estado. Y mucho menos podemos dejar que sea un trámite burocrático. No debemos olvidar tampoco que desde 1995 hasta el año pasado esos militares no tuvieron un reconocimiento de héroes, bajo una regulación y unas normas claras.

Al contrario, hay testimonios de reconocimientos para personas y altos oficiales que no tuvieron ningún comportamiento valeroso, heroico y extraordinario: cumplieron con su papel, para el que estaban, sin mayor mérito. Desde el gobierno de Sixto Durán-Ballén han pasado otros presidentes (Bucaram, Alarcón, Mahuad, Noboa, Gutiérrez y Palacio) que no hicieron absolutamente nada por ellos y, al contrario, se ocuparon de otras cosas menos trascendentes.

Por lo mismo, el reclamo (oportuno y perfecto para las primeras páginas de los periódicos y apertura de los noticieros de televisión), a ratos escandaloso y poco claro, solo revela  falta de coherencia y disciplina entre lo que los propios militares proclaman y hacen. Ellos saben cuáles son los órganos regulares. Conocen perfectamente que el escándalo y la bulla no son las herramientas para resolver cualquier conflicto. Y deben saber que el coronel Pazmiño no es el más indicado para que los represente, y menos que negocie por ellos.