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Todas las mañanas, los noticiarios de la comunidad abren con un asesinato u otro hecho delictivo. El reportaje incluye testimonios con la frase “ocurre a diario”. No hay ni una cifra que contextualice o algún ejercicio de verificación. Luego viene una ‘disquisición’ del presentador, que usualmente incluye la petición de mayor presencia policial.
Pero nada de eso ocurre cuando se soluciona un caso, se atrapa al delincuente o se lo sanciona. Recientemente, los jóvenes que asesinaron a su padre en Guayaquil fueron sentenciados, sin embargo, eso no mereció un reportaje o comentario.
Y ese tipo de conductas es lo que contribuye a una permanente sensación de inseguridad. En Ecuador hay hechos violentos, eso no se niega, pero los robos y muertes violentas han disminuido en los últimos años. La justicia ahora es más ágil, gracias a nueva infraestructura y más personal.
No se trata de censurar o no informar, sino de un correcto tratamiento de la información. Eso nos engrandecería como sociedad. (O)