Las penosas declaraciones del presidente venezolano

- 14 de septiembre de 2018 - 00:00

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que los ciudadanos de su país que migran lo hacen cargados de dólares. Otro alto funcionario de su gobierno dijo que dejar su hogar era “una moda”. Cuánto daño le hacen con sus declaraciones a los refugiados que lo único que los motiva es la esperanza de tener días mejores.

En Ecuador hemos visto venezolanos desesperados, con niños en brazos. Caminan por carreteras, duermen con frío, pasan hambre y sed. En su país el dinero ha dejado de valer y se han quedado en la pobreza absoluta.

Las declaraciones de Maduro solo evidencian su apego por el poder y el nulo vínculo que tiene con su pueblo. Les hace un daño terrible porque sus declaraciones se reproducen en toda la región y no faltará algún ingenuo que crea que los migrantes salen con diez mil o cinco mil dólares en el bolsillo volviéndolos  blanco de la delincuencia y también de la xenofobia.

Los venezolanos son sudamericanos y específicamente con Ecuador comparten un vínculo histórico: al comienzo de este trayecto fuimos parte de un mismo país. Duele ver en las calles de Quito o Guayaquil a los refugiados pedir dinero y escuchar sus historias de infortunio.

La región se organiza para atender la ola masiva de migración, pero hace falta más. Una alternativa es revivir la Unasur, suspender a Venezuela del bloque para que deje de impedir el consenso. Eso permitirá nombrar un secretario general con las credenciales suficientes para adoptar una política común en cuanto a Caracas.

Hay que ser muy claros en rechazar de plano cualquier injerencia norteamericana en este asunto; la vía militar no es una opción en un Latinoamérica de paz.

Es intolerable que mientras hay ciudadanos que se arriesgan por huir (nadie abandona su hogar por propia voluntad, eso lo conocemos muy bien en Ecuador), su presidente los trate de noveleros. Maduro es un presidente aislado y con

cada declaración que hace pierde la poca legitimidad que le queda. En nada ayuda amenazar a los vecinos con demandas; solo lo aleja más del pensamiento bolivariano. (O)