La seguridad con la participación de la gente da bienestar

08 de febrero de 2012 - 00:00

La inseguridad fue un tema de proselitismo político en la campaña presidencial de abril de 2009. Incluso, algunos candidatos de la derecha, mal asesorados, hicieron de eso su pie de lucha y plataforma política. Y les fue mal.

El problema no es violentar el fenómeno con salidas policiales y tremendistas. Menos aún se trata solo de cargar todo el peso de la lucha contra la inseguridad al Estado. Como lo está reseñando nuestro suplemento “La cuestión criminal”, la sociedad tiene un rol preponderante porque la mayor violencia ocurre dentro de los hogares.

Por eso, para el Gobierno ecuatoriano también es un reto diseñar un modelo que supere la actual exigencia de acabar con la inseguridad  para dar paso a una estrategia integral en la que la participación de la gente también es vital a la hora de combatir el crimen callejero y el organizado.

No se trata de hacer policías a los vecinos ni menos que ellos se jueguen la vida contra esos criminales avezados. Se trata de generar procesos de concienciación sobre la inseguridad, la lucha contra la violencia intrafamiliar, advertir a las autoridades de gérmenes, pero también colaborar en las políticas públicas.

Y, claro, los gobiernos locales, los municipios sobre todo, tienen varias obligaciones en este sentido para construir procesos de prevención con las comunidades, barrios, organizaciones y medios de comunicación. La violencia es un asunto transversal que no puede recaer solo en los hombros de la Policía, aunque ella tiene una responsabilidad concreta y delicada.

Con la inauguración de la primera etapa del Sistema Integrado de Seguridad (SIS) ECDU 911, en Guayaquil, se ha dado un gran salto en esa política. Y el seguimiento debe sostenerse en una plena armonía entre la inteligencia policial y la lucha contra los factores que generan la violencia.

Por ahora este sistema se somete a la prueba de su eficacia y hay que apoyar su mejoramiento diario.