La Historia como otra fuente de un periodismo público

22 de abril de 2013 - 00:00

Son varios los autores y los tratadistas que critican al periodismo por concentrarse solo en las noticias malas, en la banalidad y en el escándalo. Algún ensayista ha llegado a decir que si mediante el registro mediático de la actualidad analizáramos el mundo, esta humanidad no ha hecho nada nuevo ni importante para los habitantes del planeta. Y él mismo señala que eso construye una sociedad de alarmas y alertas con un cierto pánico colectivo.

Y claro que hay malas noticias y el periodismo, en general, vive de ello. Sin embargo, la responsabilidad pública de la prensa va más allá de eso y demanda una construcción pedagógica para sus audiencias, si se quiere sociedades más democráticas y críticas.

Por ello es muy importante el periodismo de investigación. Desde hoy este diario publica varios trabajos alrededor de lo que la organización WikiLeaks divulgó hace pocas semanas, al revelar alrededor de un millón de cables diplomáticos de EE.UU. de la década del setenta. En general, fue una época tensa, marcada por la llamada Guerra Fría y con un alto espíritu de dominación y sometimiento políticos de muchos países a las dos grandes potencias.

En el caso ecuatoriano, tal como se observa en el avance que se publica hoy, la situación no era de plena soberanía y, por el contrario, muchas acciones y decisiones políticas, ahora entendemos, estaban definidas por la hegemonía del gobierno estadounidense. Algunas personas dirán que no es nada nuevo, pero sí es novedoso conocer los cómos de esa realidad.

De ahí que para la misma construcción de nuestra democracia tengamos muy presente lo que se hizo en el pasado y que no se conoce ni de boca de las autoridades ni de los protagonistas de la época.

Y ahí es cuando adquiere sentido un periodismo público y responsable que no se somete a intereses particulares y menos corporativos.

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