La crisis venezolana se refleja en las calles de Ecuador

- 21 de octubre de 2018 - 00:00

Más allá del distanciamiento diplomático entre Ecuador y Venezuela -por una falta de respeto hacia el Presidente ecuatoriano- está una realidad que no se la puede tapar con un dedo, y es que la crisis humanitaria del país llanero se refleja en las calles de Ecuador. Quito y Guayaquil son las ciudades donde especialmente se concentran estos migrantes (también optan por ciudades pequeñas) que deciden establecerse en este territorio y no avanzar hasta otras naciones.

En Guayaquil, específicamente, es parte ya del día a día observar a hombres y mujeres venezolanos que buscan en las calles del puerto principal una manera de ganarse la vida, de echar raíces -ya que en su propia patria no lo pudieron hacer y tuvieron que huir de ella-, de llevar el alimento diario a sus familias.

Están trabajando en restaurantes, en locales de belleza, donde se presente la oportunidad, pero son las calles las que los han cobijado en lo laboral. Están vendiendo jugos, caramelos, pulseras elaboradas artesanalmente; pero también están vendiendo parte de su historia: bolívares, billetes de la que fue su moneda oficial y que por la hiperinflación que padece esa nación se devaluó.

Sí, ese dinero que un día les sirvió para cubrir sus necesidades básicas hoy forma parte de una colección que se vende a $ 1 en buses de transporte urbano. En otras palabras, la historia del pueblo de Bolívar también se devaluó por las prácticas erróneas de un mal llamado socialismo del siglo XXI, que solo ha servido, por lo menos en ese país, para enriquecer a los que ya son ricos y empobrecer aún más a los que ya son pobres.

   Esos billetes, de papel moneda genuino, también pueden pasar a la mano de un ecuatoriano por $ 0,50. Unos se interesan, otros no. Y fue exactamente ese poco interés en ellos lo que generó que miles de venezolanos salieran solo con una mochila a cuestas, donde guardaron unas cuantas prendas y los recuerdos de lo que un día fue ese lindo país en el cual nacieron y al que hoy deben abandonar, pues las condiciones económicas, políticas y sociales no les dan la garantía que todo ser humano necesita. (O)