La contaminación por ruido es más grave de lo que parece

- 08 de mayo de 2018 - 00:00

 La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió recientemente sobre el peligro que causa a la salud pública la exposición a niveles sonoros nocivos que, en la actualidad, afecta a 360 millones de personas en todo el mundo por pérdida -de moderada a grave- de la audición. La misma entidad dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), calcula que la mitad de todos los casos de pérdida de audición se podían haber evitado.

En cuanto a los peligros se advierte que 1.100 millones de adolescentes y jóvenes corren el riesgo de sufrir pérdida de audición debido al uso frecuente de artefactos de audios personales, aparatos telefónicos inteligentes o la exposición a niveles sonoros dañinos en clubes nocturnos o en bares. La pérdida de audición, advierte la OMS, “tiene consecuencias potencialmente devastadoras para la salud física y mental, la educación y el empleo”.

En nuestro país, concretamente en la capital, uno de cada cuatro habitantes está expuesto a más de 65 decibeles de ruido durante todo el día. Luis Bravo, profesor de ingeniería en sonido y acústica de la Universidad de las Américas (UDLA), precisó que el 38% de la población de la capital es vulnerable a un promedio de ruido mayor a los 55 decibeles durante la noche. El mapa de
ruido que genera el tránsito en la zona urbana de Quito comenzó a elaborarse el año pasado en 32 parroquias urbanas del Distrito Metropolitano, que abarca alrededor de 300 kilómetros cuadrados, según dio a conocer la agencia pública de noticias Andes.

No se necesita de muchos estudios para advertir que la mayor parte del ruido proviene del tránsito y de los automotores. Como no existen campañas, resulta obvio que hay un terrible desconocimiento sobre el comportamiento que deben asumir quienes conducen un automóvil. Tubos de escape en mal estado y el uso persistente de bocinas y alarmas son, entre otras, las causas para que no solo quienes habitan en la capital estén expuestos a la pérdida de audición y con ello todas las secuelas que el ruido genera. (O)