Isla Floreana es la pionera en un territorio sin sorbetes

- 16 de julio de 2018 - 00:00

Debe su nombre al primer presidente de la República del Ecuador, Juan José Flores, que en 1832 anexó al territorio nacional todo el archipiélago de Galápagos, compuesto por 13 islas grandes, 9 pequeñas y 107 islotes. Es la sexta en extensión, con 173 kilómetros cuadrados, y tiene alrededor de 250 habitantes. Fue refugio de piratas. Por su aislamiento se convirtió en un presidio y guarda muchos misterios sobre sus primeros habitantes llegados de otros continentes. La isla Floreana se convirtió en la pionera dentro de un plan integral para reforzar la defensa de las especies que habitan y que se han visto amenazadas por la presencia de envases y utensilios de plástico. Conocidos como sorbetes, por su tamaño resulta difícil separarlos del resto de la basura, que luego llega al mar y los animales confunden con alimentos, de ahí que  mueran o sus vientres queden perforados.

   Según las Naciones Unidas, los océanos contienen 18.000 fragmentos de plásticos por kilómetro cuadrado y por lo menos un millón de aves marinas, tortugas y otras especies animales han muerto por la ingesta de plástico. En el caso de los sorbetes se calcula que han causado la muerte de 267 especies por año debido a la ingesta del material o por obstrucción en diferentes partes de su cuerpo. Desde mayo pasado el uso de ese utensilio está prohibido en todo el territorio insular, según una ordenanza dictada en 2015 pero que no se había aplicado. El plan comenzó en Floreana con la declaratoria de “libre de sorbetes” y en los próximos tres meses se extenderá a las restantes islas.

   Los sorbetes son demasiado livianos para pasarlos por los clasificadores de desechos reciclables y por eso terminan en basureros, en vías navegables y de allí directamente al mar. Los animales más susceptibles para tragarlos son los pingüinos, las focas, lobos marinos, fragatas, albatros y pelícanos. En el caso de las tortugas, los científicos aseveran que las fundas plásticas arrojadas al mar muchas veces contienen sorbetes y que al ser confundidas con medusas las tragan, lo cual les causa un daño irreparable.  (O)