¿Quién puede ser David y quién Goliat en un torneo internacional?

- 09 de noviembre de 2019 - 00:00

América Latina es un continente de desafíos. Regularmente, el reto que suele entusiasmar más a la población latina es el del triunfo del más débil. Existe una suerte de idealización de la historia de David frente a Goliat, especialmente en competencias deportivas y más específicamente en el mundo del fútbol.

Hoy Independiente del Valle (IDV) enfrenta a Colón de Santa Fe de Argentina por la final de la Copa Sudamericana. Aquí la pregunta es: ¿cuál es el equipo pequeño? Ni la escuadra ecuatoriana ni la argentina han ganado torneos locales y menos internacionales. ¿Entonces quién es el David y quién es el Goliat?

Los pronósticos especializados han dado ventaja al club sangolquileño, pero las estadísticas no juegan en la cancha. Tampoco el pasado. El fútbol ha evolucionado de distintas formas, una de ellas en el área psicológica de los jugadores.

Desde que IDV calificó a la final se han contado historias de cómo sus jugadores han superado obstáculos para incluso profesionalizarse. En cada historia de éxito hay un pasado de luchas y desafíos. Sin embargo, también existe un trabajo disciplinado tanto en las canchas como en la organización institucional.

Recién en el 2009 ascendió a la Serie A del fútbol ecuatoriano. En ese corto lapso ha jugado cinco Copas Libertadores, en el 2016 fue finalista y apenas tres años después está en la final de la Copa Sudamericana. ¿Es un equipo chico o uno de los grandes? Si gana la presea dorada, seguramente será catalogado como un grande de Sudamérica. Sin embargo, si se hurga en el camino que han recorrido en tan poco tiempo se encontrarán elementos para decir que hoy saltarán ya a la cancha como uno de los equipos emblemáticos de Ecuador.

El trabajo de IDV, su dirigencia y equipo, puede ser un ejemplo para otros clubes que están subiendo escalones. La inversión en sus divisiones inferiores marca para muchos la diferencia, pero también se destaca la visión empresarial.

De hecho, esto es un parteaguas en la dirigencia deportiva. Existen todavía dirigencias, no solo en el fútbol, con visión de corto plazo y aquellas que apuestan a ganar torneos, brillar internacionalmente y buscar la etiqueta de campeones. (O)