El próximo miércoles puede escribirse otra historia de superación

- 22 de septiembre de 2019 - 00:00

La historia del fútbol ecuatoriano está fundamentada en el espíritu de superación. La Selección absoluta luchó por años para clasificar a su primer Mundial. Pasaron décadas para que un equipo profesional del torneo local gane la Copa Libertadores y mucho tiempo más para que un combinado tricolor llegue a una fase decisiva como lo hizo la Sub-20 de Jorge Célico.

El espíritu de superación se ritualiza incluso puertas adentro de los clubes profesionales. El viernes 20 de septiembre EL TELÉGRAFO publicó la historia del portero Jorge Pinos. Él era chofer de una camioneta en 2016, no tenía equipo y trabajaba trasladando periodistas de un medio de Manta.

Para probar suerte llegó incluso a Hungría pero hasta fue estafado. Ahora está a punto de inscribir su nombre en una final continental.

Así es el fútbol en Ecuador. Lleno de tropiezos, pero de ejemplos de constancia. Independiente del Valle fue fundado el 1 de marzo de 1958 (con Independiente José Terán) y ahora es el Club Especializado de Alto Rendimiento Independiente del Valle.

Su historia comenzó con la compra de la categoría al entonces José Terán. Un grupo de empresarios juntaron capitales para elaborar un ambicioso proyecto con un modelo de negocio visionario. Construyeron infraestructura con escuela y colegio incluido. Las jóvenes promesas juegan un torneo con los mejores equipos de formativas de Sudamérica y Europa y, como consecuencia, los futbolistas que van escalando enfrentan sin miedo a los jugadores extranjeros que también estuvieron en las formativas de sus equipos.

El club ha transitado por torneos regionales hasta jugar ya cinco ediciones de la Copa Libertadores  y 3 copas sudamericanas. Sus divisiones formativas han logrado campeonatos en la Sub-18 (8), Sub-16 (9), Sub-14 (1) y Sub-12 (1).

Su fuerza está en sus divisiones inferiores, debilidad que muchos equipos ecuatorianos mantienen. En menos de tres años ya ha jugado una final de Copa Libertadores y está a 90 minutos de disputar otra final continental.

En las interminables disputas en redes sociales se han descalificado los números del Independiente, pero sus hazañas van más allá de las cifras. En 2016 logró que hasta los aficionados de equipos rivales llenaran el estadio Olímpico Atahualpa de Quito.

El. dinero recaudado se entregó a los damnificados del terremoto del 16 de abril de 2016.

Se entiende que tras de la estrategia deportiva, hay una visión y misión de los dirigentes. Un camino trazado para que las historias de superación tengan un final feliz para los jugadores y un equipo que hace sede en una pequeña ciudad de Pichincha.