Entre el consumismo de Halloween y nuestro Escudo

- 31 de octubre de 2019 - 00:00

Los ecuatorianos estamos acostumbrados a adoptar modismos, estereotipos, modelos y culturas que son impuestos a través del libre comercio y del e-commerce, para aprovechar las plataformas digitales. Una de ellas es precisamente la fiesta de Halloween, una celebración de sacerdotes paganos celtas, quienes hacían sacrificios humanos y de animales en honor al dios Samhain, señor de la muerte.

Más allá del concepto esencial de esta celebración, en los planteles educativos de Ecuador se hace una especie de campaña imperceptible para rescatar no solo los valores cívicos, sino también los lábaros patrios, como la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional.

Justamente hoy, uno de nuestros símbolos, el Escudo, celebra un año más de que fuera adoptado oficialmente por el Congreso, el 31 de octubre de 1900, logrando su implementación en la presidencia del general Eloy Alfaro Delgado, el 7 de noviembre del mismo año. Días después, el 5 de diciembre, el decreto se publicó en el Registro Oficial.

Pero el consumismo capta cada vez más adeptos y desde inicios de este mes, como todos los años, en tiendas de ropas ya se exhibían disfraces con distintas temáticas para la “fiesta de las brujas” como también se le llama al Halloween. Una variedad de máscaras, trajes, tintes y más detalles copan los mercados latinos, incluso los niños salen con sus calabazas a pedir caramelos en su barriada y se entusiasman por tener el mejor disfraz.

¿Pero dónde queda la celebración del Escudo de Ecuador?: reducida a trabajos que en los establecimientos educativos envían a sus alumnos para rememorar su historia; a una lámina, a una tela con sus colores y diseño representativo, a un minuto cívico, a una exposición temática y recurrente cada año.

Rescatar y mantener vivo el civismo por la patria que nos ha visto nacer y sus símbolos es una ardua tarea, que no solo le compete a los maestros, sino también a los padres. Difícilmente hoy veremos extensas jornadas y campañas rindiendo homenaje al Escudo. La celebración de Halloween, es otro cantar. (O)