La fuerza revolucionaria de los mensajes de paz

- 14 de octubre de 2019 - 00:00

Miles, quizás millones, de habitantes de Quito protagonizaron la noche del sábado un estruendoso cacerolazo en favor de la paz y en contra de los actos vandálicos protagonizados por pequeños grupos de personas que, aprovechando la presencia de los indígenas en la capital de la República, han intentado generar el caos en la urbe.

La convocatoria realizada a través de redes sociales preveía que el golpeteo de las cacerolas durara tres minutos; sin embargo, en gran parte de la ciudad la manifestación pacífica se extendió por aproximadamente una hora.

No faltarán quienes consideren la acción como un hecho sin importancia y sin ninguna utilidad. Sin embargo, fue un reclamo multitudinario para hacer conocer a los violentos que sus acciones no son bien recibidas y no tienen cabida en Quito ni en ninguna parte del país.

Además, no se puede desechar la capacidad movilizadora y transformadora que tienen las protestas pacíficas cuando se recuerda la influencia que han tenido en la historia las luchas de personajes como Gandhi, en la India, y Martin Luther King Jr., en EE.UU.

El primero es considerado el responsable de la independencia política de su país de Gran Bretaña, lo que fue logrado mediante estrategias tales como huelgas de hambre y marchas.

El mensaje no violento de la personalidad india fue recogido por el pastor bautista en su búsqueda de igualdad política, económica y legal para el pueblo afroestadounidense.

Y aunque existieron otros participantes en esa lucha, algunos -incluso antagonistas, como Malcolm X, quien discrepaba con el pacifismo impulsado por el religioso, así como con la voz y el mensaje de Luther King Jr.- siguen resonando como los de mayor fuerza en la reivindicación racial.

Paradójicamente, ambos líderes pacifistas fueron asesinados por personas que quisieron acabar con su ideas a balazos. Pero no lo consiguieron. (O)