Ni el miedo logra detener el éxodo de centroamericanos

- 10 de noviembre de 2018 - 00:00

El presidente Donald Trump ordenó el despliegue de un total de 7.000 soldados hacia la frontera con México; las autoridades de Veracruz denunciaron recientemente el hallazgo de 174 cuerpos sepultados en fosas clandestinas que, se supone, corresponden a migrantes que pretendían llegar a la frontera con Estados Unidos.

Pero nada detiene el éxodo de centroamericanos hacia territorio estadounidense, el miedo no existe, ignoran la amenaza de reprimirlos; lo único que ven es la posibilidad de entrar a EE.UU. para dejar atrás una historia de miseria y abandono. Se calcula que 5.000 migrantes, en su mayoría hondureños, pero también guatemaltecos y salvadoreños, se unieron bajo un anhelo común: cruzar la frontera mexicana hacia el norte del continente.

Los migrantes se exponen a varios peligros durante la larga travesía. Son víctimas de estafas, extorsión, violencia sexual y trata de personas por parte de los carteles de la droga. Nada los detiene, ni el cansancio de jornadas enteras caminando por carreteras desiertas; nada les impide soñar. Huyen de la pobreza y de la violencia que, en el caso de Honduras, la protagonizan las bandas conocidas como la Mara Salvatrucha, enfrentadas a la Pandilla 18.

Las dos se han encargado de ubicar a Honduras con la tasa más alta de homicidios: 43,6 por cada 100.000 habitantes, cinco veces superior al promedio mundial. La estadística de este país centroamericano de 9,2 millones de habitantes dice que el 60,9 por ciento de la población vive en la pobreza y que uno de cada cinco en la extrema pobreza, con menos de $ 1,9 por día.

En esas circunstancias resulta comprensible ese afán por abandonar su país para intentar mejorar la situación. El despliegue de tropas no amedrenta a los centroamericanos, pero es muy importante que las organizaciones de derechos humanos estén atentas a ese fenómeno migratorio.

La Organización de Naciones Unidas debería dar prioridad a este éxodo porque nadie deja su país para aventurarse en otro; son razones humanitarias que tendrían que estar en la agenda de los debates de las potencias económicas mundiales. (O)