Evo Morales y Álvaro García Linera dieron a Bolivia toda dignidad

- 25 de enero de 2016 - 00:00

Son 10 años de intensa gestión con un apoyo popular legitimado en todos los procesos electorales. Y de cambios reales, verificables y para beneficio de los más pobres, en un país dominado por la suma de racismo, exclusión y explotación de varios siglos. Evo Morales y Álvaro García Linera han soportado la presión nacional e internacional de élites y grupos de gran poder económico. Y, a pesar de ello, han logrado darle toda la dignidad política, cultural y social a sus mandantes, que hasta hace diez años soportaron gobiernos corruptos, excluyentes y llenos de compromisos con hegemonías foráneas y oligarquías locales. Las cifras del cambio están a la vista y las reconocen organismos mundiales. Pero más allá de eso hay una transformación que merece el aplauso y el reconocimiento político. En particular Evo Morales significa ya para América Latina un símbolo valioso e histórico al haber construido un país más parecido a su gente y resuelto los problemas más agudos. Bolivia es ahora otro país y a pesar de la complejidad de la disputa política todos se benefician con la honda transformación política. (O)  

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