En Sucumbíos hay un atisbo de paz

27 de mayo de 2011 - 00:00

Luego de  varias semanas de conflicto entre las congregaciones religiosas de los Heraldos y los Carmelitas, el Vaticano ha resuelto nombrar a un grupo de cuatro diocesanos para reemplazar a las autoridades religiosas de Sucumbíos y, de ese modo, superar la crisis en esa población, que incluyó el despido intempestivo de los trabajadores y empleados de la radio Sucumbíos.

Aunque la solución no satisface a toda la comunidad, por lo pronto pone calma y abre un compás de reflexión sobre un asunto que, por lo visto hasta ahora, revela varias expresiones culturales y políticas. De hecho, el ayuno que realiza monseñor Gonzalo López, en el parque de La Alameda, en Quito, es un símbolo de ese conflicto y esa realidad.

El asunto de fondo es que el modelo participativo de la Iglesia en Sucumbíos no es aceptado por la jerarquía eclesial.

Durante cuarenta  años imprimió en la zona y entre los fieles una conducta y un relacionamiento
con la Iglesia.

Por lo mismo, el debate no se queda únicamente en el reemplazo de unas personas por otras; hay que ver si se sostiene ese modelo y la comunidad lo  acepta.

De no ocurrir como lo esperamos, sería lamentable volver a disputas personales y sociales alrededor de temas religiosos, en una época donde un Estado laico intenta implementarse a todo nivel, y donde la Iglesia desempeñe un rol determinado sin involucrar a los demás estamentos.

La salida de monseñor López fue el detonante del conflicto y, por ahora, las razones que él sustentó no han sido suficientemente aclaradas ni cuestionadas por la jerarquía de la Iglesia.

Entonces, si la solución encontrada resuelve una parte del conflicto, queda la duda en torno a si lo de fondo (ese modelo de participación comunitaria) no se encuentra en crisis y si sobre esa base se restablece la paz y la armonía en Sucumbíos.