En nuestro país se debe evitar el desperdicio de la comida

- 21 de julio de 2019 - 00:00

Se calcula que en el mundo existen entre 800 millones y 900 millones de personas que sufren hambre o que no comen tres veces al día. Y la humanidad se acostumbró al hambre, tal como refiere el periodista argentino Martín Caparrós en su novela El hambre, publicada por Anagrama en 2015, después que el autor visitara Níger, Kenia, Bangladesh, Sudán, Estados Unidos, España y Argentina. Lo paradójico es que anualmente se produce más del doble de la comida necesaria para alimentar a todo el mundo.

   Estudios internacionales señalan que el hambre y el desperdicio de comidas caminan juntos. Se producen tantos alimentos que terminan en la basura, mientras que millones de personas en el planeta buscan los desperdicios en las calles. Tanto en los procesos industriales de elaboración de alimentos y bebidas, como en la cosecha y el almacenamiento la situación es similar. También en la mesa y en la cocina de los hogares, en los hoteles, restaurantes, etc., se observa el desperdicio y casi no existen campañas para advertir que lo que sobra podría ser aprovechado para alimentar a tanto indigente.

   Una buena idea fue la creación de bancos de alimentos, que funcionan en Quito, Guayaquil, Loja y Cuenca, cuyo propósito, precisamente, es detener el desperdicio de alimentos que, en muchos casos, son aptos para el consumo humano, pero van a parar a los botaderos de basura. Algunos supermercados y tiendas mantienen la buena práctica de separar los alimentos varios días antes de la fecha de caducidad para enviarlos a estos bancos y sumarse a la idea de erradicar el hambre.

   En esta semana, un informe de las Naciones Unidas advirtió que en América Latina 42,5 millones de personas fueron afectadas por el hambre en 2018. Esto, según el informe, se debe a la crisis de Venezuela que derivó en un éxodo y obligó a miles de venezolanos a convertirse en indigentes. El índice de subalimentación sigue liderado por África, pero en nuestro continente creció de manera exponencial. (O)