El reto urgente de Ollanta Humala

07 de junio de 2011 - 00:00

La decisión del pueblo peruano demanda una enorme respuesta política del presidente electo: el crecimiento económico sin justicia social solo enriquece a unos pocos. Y esa respuesta supone un programa integral con una autoridad firme para afrontar las presiones de quienes hicieron del Perú una fuente de enriquecimiento y no un espacio para el bienestar general.

Por ahora, tras la euforia del triunfo, las reflexiones no superan el espectro de lo electoral. En unos pocos días, con la marea baja, la expectativa se concentrará en lo que puede y en lo que debe hacer el nuevo mandatario. Y ahí surgen varias interrogantes: ¿Cuál es el modelo sobre el que giren sus políticas económicas? ¿La continuidad de lo hasta ahora desarrollado por sus dos antecesores? ¿La inclusión del ingrediente social para reducir los niveles de pobreza y miseria? ¿Una novedosa propuesta estructural o una vieja y reencauchada respuesta puntual a problemas estructurales?

Al mismo tiempo, el triunfo de Humala devuelve al debate si el modelo neoliberal, sus defensores y acólitos, el rol de la prensa en ese debate y la disposición hacia el cambio de las élites de nuestro continente es el conflicto de fondo en estas sociedades del presente siglo. Por lo visto hasta ahora, las naciones y sus ciudadanos están obligando a los gobernantes a resolver los problemas creados por el neoliberalismo. Dentro de ese marco, además, el nuevo gobernante peruano tiene la experiencia de la región donde se han experimentado cambios sin violencia, reformas con participación y respuestas concretas a problemas antiguos.

Queda entonces esperar con prudencia las primeras acciones de Humala para saber si la decisión de los peruanos empuja a una verdadera solución de los problemas verdaderos de la mayoría, o si es solo la antesala de nuevos conflictos y oportunidades para la nación vecina.