El malecón de Guayaquil merece una reflexión

- 06 de agosto de 2018 - 00:00

El malecón Simón Bolívar de Guayaquil, un lugar icónico de la ciudad, se ha visto afectado en la última semana por hechos bochornosos. El más grave de todos una supuesta balacera, descartada por las autoridades locales, pero difundida por las redes sociales. Pese a que la Policía reaccionó rápidamente ante la desinformación que se esparcía en plenas fiestas julianas, el daño ya quedó hecho por lo que hay que tomar medidas de reparación.

Uno de los emblemas del resurgimiento del puerto principal es su malecón. Abandonado durante décadas, la ciudad perdió una de sus esencias: su relación con el río. Pero en la alcaldía de León Febres Cordero se inició un proyecto para recuperar este espacio, lo cual se logró.

Ahora la ciudadanía mira al río Guayas y el malecón se ha convertido en un destino obligatorio para los turistas. Pero para que siga así debe haber seguridad. Hay agentes privados pero la Policía tiene que incluir en este paseo  sus patrullajes diarios; se trata de un espacio público más.

Hace poco se inauguró, junto a la noria La Perla, una serie de juegos mecánicos que convierten a esa área en un parque de diversiones. Esto obliga a una reflexión que resulta oportuna en esta época electoral: ¿qué quiere Guayaquil de su malecón? ¿un espacio cívico o comercial?  

Ahora es un híbrido: está el espacio solemne donde se ubica el monumento al encuentro entre Bolívar y San Martín y unos hermosos jardines (casi siempre cerrados); pero junto a ellos un centro comercial y al llegar a Las Peñas ahora se levanta un parque de diversiones. El malecón no tiene un espíritu único, el río es casi un elemento más, y esto ocasiona que la ciudadanía no se apropie del todo de este espacio, peor si ocurren problemas de seguridad. 

Todas las ciudades del mundo que tienen un cuerpo acuático ponen mucho énfasis en su malecón porque es el lugar de encuentro por excelencia. El de Guayaquil no es la excepción, pero necesita de aportes ciudadanos para darle una identidad y para que su gente se apropie de él. (O)