El maestro Carlos Rubira Infante se hace inmortal

- 16 de septiembre de 2018 - 00:00

El cantautor Carlos Rubira Infante murió el viernes víctima de un infarto. Deja un legado infinito. Cuando el presidente Lenín Moreno emitió sus condolencias destacó las canciones escritas por este ecuatoriano, libre de regionalismo.

Rubira Infante le cantó a Manabí, a El Oro, a Riobamba, a Guayaquil.

Sus canciones ayudaron y ayudan a construir la identidad nacional.

De allí la importancia de su trabajo, que ha sido reconocido cuando entró a formar parte del Salón de la Fama de los Compositores Latinos.

Su compromiso era tal que hasta el último de sus días estuvo con sus alumnos, en esa tarea loable que escogió: defender y transmitir la música nacional.         Y esa tiene que ser la línea a seguir de los ecuatorianos para preservar su legado. En todos los colegios y escuelas la obra de Rubira Infante tiene que ser tratada. No es posible que niños entonen “Guayaquileño, madera de guerrero” pero no conozcan su origen. Eso es parte de la formación cívica que, ahora se dice, se necesita tanto.

Al ser Rubira Infante uno de los principales exponentes de la música ecuatoriana, defender su legado consiste en transmitir de generación en generación su obra. Y eso convoca no solo a las autoridades educativas, sino también a los municipios que han incorporado las canciones a su acervo cultural.  De esto se trata defender el patrimonio cultural intangible.

Eso es lo que deberían hacer las autoridades, pero también queda en manos de las familias formar a sus hijos sobre el amor al país, y en eso la obra de Rubira Infante juega un papel primordial.

A los medios de comunicación también les toca, y eso es parte de su compromiso con la educación, informar sobre la obra de Rubira Infante con el objetivo de que la ciudadanía conozca quién ha partido, aunque hombres de la talla del maestro nunca mueren. De hecho, su desaparición física lo convierte en inmortal. (O)