El golpe de Estado en Brasil lo impulsan los inculpados y corruptos

- 20 de abril de 2016 - 00:00

El 60% de los diputados que votaron a favor de un juicio político contra la presidenta legítima Dilma Rousseff enfrenta procesos judiciales. Y también el titular de la legislatura y el vicepresidente de la República. Por ejemplo, uno de los más rabiosos es Paul Maluf, exalcalde de Sao Paulo, quien tiene cargos en EE.UU. por haber robado más de 11,6 millones de dólares en sobornos.

¿Tienen la altura ética y moral para enjuiciar a una persona que no ha cometido delito alguno y mucho menos está encausada como ellos en graves actos de corrupción? No, no la tienen. Y de eso no habla todo el aparato conservador mediático de Brasil y de América Latina. Bastaría con revisar los argumentos de los diputados en la sesión del pasado domingo para entender qué hay detrás. Uno de ellos, incluso, llegó a decir que votaba porque estaba de acuerdo con el golpe militar y la dictadura que gobernó Brasil y que fue la victimaria y torturadora de Rousseff. Así de crudos y frontales fueron.

En otras palabras, votaron porque retorne la dictadura militar, encarcelen y torturen a la actual mandataria como lo hicieron en la década del sesenta. Pésimo precedente para América Latina. (O)

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