El beneficio de trabajar los sábados

11 de septiembre de 2011 - 00:00

En los pasillos de los juzgados hay incomodidad y rabia, angustia y también indignación. Basta ver la diferencia entre los rostros de los usuarios y los de los funcionarios. Los primeros tienen desesperanza; los segundos, arrogancia.

Son la misma moneda con dos caras: unos administran esa desesperanza con su arrogancia y los usuarios se someten a esa conducta sin rebeldía.

Y entonces nace la pregunta: ¿Qué han hecho los políticos y autoridades durante más de 30 años para afrontar esta realidad con salidas efectivas?

Que los juzgados y notarías trabajen los sábados puede interpretarse de muchas maneras, pero la inquietud básica es: ¿Por qué no se hizo antes? ¿Qué impedía una medida tan obvia? ¿Cuánto se perjudicaban laboralmente los funcionarios?

Esto ocurre porque las preguntas estaban colocadas de lado de la injusticia y la ineficiencia, pues si la pregunta hubiese sido: ¿Cómo ayudar a la gente y hacer que su angustia se transforme en satisfacción? otro sería el panorama del Ecuador de este siglo.

Si la medida adoptada por el Consejo de la Judicatura Transitorio, de laborar durante 8 sábados, da resultado, obviamente que nos revelará como una sociedad intolerante, no con los poderes y autoridades, sino con el ciudadano común y corriente.

Y con todo y lo propositivo que se siente en la medida, también habrá que controlar y garantizar que se obtengan los resultados esperados. Por lo visto ayer, en el recorrido realizado por este diario, se advierte ya que no hay una disposición de los empleados judiciales para asumir esta medida como un reto, sino que se siente como un castigo.

Lastimosamente un “castigo” que ellos mismos se han ganado por hacer de su gestión una fuente de enriquecimiento, en algunos casos, con base en la angustia de los usuarios.

Ojalá la participación ciudadana que demandan algunos actores políticos opositores sea ahora una forma de vigilar que esta medida se cumpla a cabalidad, para que la gente no pierda la esperanza.